En las cerámicas precolombinas, pero también caminando en vivo, puede verse en Perú un curioso perro sin pelo, al que consideran guardián del legado cultural precolombino.<

 

Aparece representado en la cerámica moche, chimú, Lambayeque y chancay, sobre vasijas llamadas huacos, y es el único tipo de perro que aparece en forma escultórica en esos huacos, lo que atestigua su importancia. Es de tamaño medio, gris, negro o marrón, y se le atribuían propiedades curativas.