Investigadores de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign (UI), estudian los efectos del ejercicio en el envejecimiento, y revelan algo que puede incitar a la practica deportiva habitual.<

 

La investigación de la UI señaló resultados psicosociales y cognitivos positivos, es decir, una significativa mejora en la calidad de vida entre los participantes que permanecían físicamente activos mucho después de que comenzaran una prueba de seis meses, con selección al azar, y que consistía en caminar y hacer ejercicios de estiramiento y tonificación. 

El estudio, que evaluó niveles de actividad física, calidad de vida, autoestima, confianza en uno mismo y bienestar, en una muestra de 174 personas mayores de sesenta y cinco años, parece ser el primero que examina la relación entre la actividad física y la calidad de vida durante un tiempo tan largo.

La confianza en uno mismo se puede definir como la creencia que una persona tiene en su capacidad de realizar con éxito una tarea. Los investigadores encontraron que los participantes que continuaron siendo físicamente activos un año después del inicio del estudio, realizando actividades físicas de tipo recreativo, ocupacional o doméstico, tales como hacer la limpieza de la casa o cultivar un huerto, por ejemplo, estaban en mejor forma, tenían niveles más altos de autoestima y de confianza en sí mismos, eran más felices y, en definitiva, gozaban de una mejor calidad de vida. 

Una mayor actividad física mantenida a largo plazo está asociada, según reveló el seguimiento que se hizo de los participantes cinco años después, a una mejora muy notable en la autoestima y la felicidad.