En los años noventa, se estima que la pérdida neta de superficie de bosques a escala mundial fue de alrededor de noventa y cuatro millones de hectáreas, es decir, más o menos dos veces la superficie de España.

 

Los bosques tropicales desaparecen a un ritmo de casi el 1% al año.

El consumo mundial de papel podría aumentar en un 40% en los próximos diez años.

Cada año se deforesta una superficie equivalente a casi un tercio de la de España y una superficie arbolada igual a siete campos de fútbol desaparece cada diez segundos.

Hacen falta veinte veces menos árboles, cien veces menos agua y tres veces menos energía para fabricar la misma cantidad de papel reciclado que la de papel blanco. Hay ciertos procesos en el reciclaje de papel que pueden ser altamente contaminantes, sobre todo si los residuos resultantes son vertidos. Aun así, el impacto ambiental es más reducido que en la elaboración de papel blanco.

Reciclar 100 kg de papel salva la vida de siete árboles. Reciclar una tonelada de papel permite ahorrar 20.000 litros de agua.

Reciclar todo el papel que se produce durante un año equivale a ahorrar el 33% de la energía que se necesita para renovarlo.

Una tonelada de papel viejo permite fabricar 900 kg de productos reciclados nuevos. En cambio, por cada tonelada de papel blanco, hace falta talar 3 m2 de bosque.

En una oficina se pueden llegar a consumir un promedio de 80 kg de papel al año, es decir, dos árboles.


Más información:

www.mma.es/educ/ceneam/05bibliografia/bpracticas.htm
www.reciclapapel.org
www.pefc.es