Cada vez más el Tai Chi es aceptado como un ejercicio que potencia la salud y el bienestar.

Al igual que otras actividades físicas moderadas, como puede ser el caminar o la natación, es recomendado por muchos médicos como un sistema efectivo para recuperar problemas de movilidad, como un ejercicio suave para personas con problemas cardiovasculares, o como una actividad física que ayuda a superar problemas de estrés, ansiedad y depresiones moderadas.

El Tai Chi es un ejercicio indicado para cualquier edad o condición física, y cada vez es más reconocido como una herramienta no solo terapéutica, sino también como un sistema de higiene en nuestros hábitos, enseñándonos a respirar mejor, mantener un tono muscular relajado, ayudándonos a potenciar la coordinación y a mejorar nuestras capacidades de atención y concentración.

Tai Chi es un concepto filosófico de la cultura tradicional china, recogido por primera vez en el I-Ching, uno de los libros más antiguos de la humanidad.

Todo cuanto existe está basado en dos principios: yang (principio activo) y yin (principio pasivo), manifestados en la infinita serie de dualidades con las que explicamos la realidad: día-noche, arriba-abajo, hombre-mujer, vida-muerte, etc., siendo el Tai Chi el principio de equilibrio de esta dualidad, alcanzándose a través de un trabajo de armonización. Estos principios desarrollaron una filosofía que permitía explicar la vida en su aspecto más amplio y el modo en que el hombre podía integrarse naturalmente en ella; influenciaron todos los aspectos de la sociedad china, su arte, su política, su ciencia, e influyeron también en las artes marciales, lo que dio origen al Tai Chi Chuan, un sistema de lucha que alcanzó gran popularidad por su efectividad, a finales del siglo XIX, pero fue a mediados del siglo XX cuando se expandió dando un gran énfasis a su aspecto terapéutico.
Bien sea en su aspecto filosófico, en su expresión como arte marcial o en su versión más accesible y divulgada como método de ejercicio físico, el Tai Chi representa un ejemplo más del enriquecimiento personal que podemos adquirir al acercarnos a otras culturas y su forma de comprender la vida.

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